Misioneros Redentoristas Chile – Laicos Redentoristas
Alfonso insistía en que los miembros de las comunidades redentoristas rezaran con regularidad juntamente con los laicos. Dos veces al día, los Redentoristas debían reunirse en la iglesia para hacer su meditación juntamente con el pueblo. Esta praxis no era común entre los religiosos y laicos del siglo XVIII; fue una idea audaz que renovó la forma de orar de los cristianos en las comunidades locales.
Nuestra herencia y nuestra esperanza
En la actualidad, los Redentoristas están felizmente recuperando esta praxis de una creativa colaboración con los laicos.
En 1991, el Capítulo General Redentorista dedicó una sección entera de su Documento Final a la “Colaboración con los laicos en orden a compartir con ellos la misión” e introdujo la nueva figura del “Misionero Laico del Santísimo Redentor como colaborar y partícipe de la vida apostólica de la Congregación Redentorista”. Este mismo documento pide que las comunidades redentoristas “se abran a los laicos de modo que estos puedan tener una mayor participación en nuestras experiencias de vida, de trabajo y de espiritualidad” (Capítulo General, Documento Final, No. 60)
Los líderes laicos participan en las Comisiones Internacionales y Regionales que estudian y promueven un efectivo apostolado redentorista laico. Estamos elaborando conjuntamente programas de formación y de preparación. Juntos estamos encontrando nuevas formas de compartir nuestra espiritualidad a través de regulares tiempos de oración y de convivencia en comunidad.
Un equipo pluricultural formado por hombres y mujeres de todas las edades y condiciones está sumando fuerzas a la misión redentorista. Esta diversidad es una gran fuerza que da testimonio de la vitalidad del carisma redentorista hoy.
Una laica de Dominica se expresa así refiriéndose a su espíritu de esperanza en nuestro ministerio de colaboración:
“Cuando los Redentoristas llegaron a nuestra isla, nos despertamos como si fuésemos un volcán adormecido. Me ayudaron a ser líder de mí misma y de mi pueblo. Adoro el formar parte de esta familia, una familia abierta a los cambios, una familia que camina. Doy gracias a Dios por San Alfonso. Pienso que debe de estar satisfecho viendo cómo su obra sigue adelante”.
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“Todos somos llamados a anunciar la Buena Nueva a los pobres más abandonados de acuerdo con la inspiración de San Alfonso de Liguori. La colaboración entre Redentoristas y laicos no es una búsqueda de “auxiliares” para remediar la disminución del número de congregados, ni tampoco una reivindicación de derechos por parte del laicado preterido durante tanto tiempo. El ministerio laical está enraizado en una renovada valoración de la vocación cristiana comunicada en el bautismo y, como tal, no se trata de algo excepcional, sino, más bien, de algo normal, al menos en la mayoría de los 77 países donde trabaja nuestra Congregación. Más aún, creo que el tema no es sólo de cómo el laicado puede rehabilitarse para trabajar en la pastoral del tercer milenio del Cristianismo; se trata también del significado que puede tener la vida consagrada en una Iglesia en la que el laicado desempeña un papel cada vez más importante. El Concilio Vaticano II no solo subraya el valor de la vocación laical, sino que también habla de la vida consagrada como un modo de vida que es esencial a la Iglesia. El diálogo entre los Redentoristas y los laicos debe ayudar a los congregados a entender mejor su propia vocación”.
P. Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Ex Superior General de la Congregación